Bibliotecas en Cuba
por
Alberto Muller
<publicado por Diario Las Américas en su edición del martes
7 de septiembre, 2004>
Un libro donado a Cuba puede ser una diferencia sustancial
entre la opresión y la libertad.
Uno de los escenarios más edificantes que hemos visto en
la Cuba de intramuros en los últimos años ha sido la creación de las Bibliotecas Independientes.
Es inherente de todos los régimenes de fuerza, que se persiga
y prohiba la publicación de libros que proclamen la libertad y el respeto a los derechos humanos.
Los libros son definitivamente el recinto más sagrado de
la cultura y en sus páginas se consagra la historia, la anécdota, la poesía, la narrativa y el cuento para su divulgación
libre.
Por tal razón a los libros hay que acariciarlos casi con
afecto íntimo. Recuerdo con intensa emoción una conferencia que le escuché a Jorge Luis Borges en Caracas hace algunos años,
en donde este gigante de las letras ya fallecido, que debería ser considerado el Premio Moral de la Literatura Universal del
Siglo XX, insistía con vehemencia que a los libros había que olerlos con sentido familiar y mostrarles el mismo afecto apasionado
que se demuestra al hombre o a la mujer amada.
Con el fin de informar sobre un nuevo proyecto de apoyo a
estas instituciones en la Cuba perseguida, se reunieron hace dos semanas en Books & Books de Coral Gables los activistas
William Navarrete, presidente de la Asociación por la Tercera República Cubana en París, Ramón Humberto Colás y Berta Mexidor,
fundadores de las Bibliotecas Independientes de Cuba, y Daniel Pedreira, presidente del grupo de Apoyo a las Bibliotecas Independientes
en la Universidad de Miami, quienes presentaron una propuesta conjunta titulada LA BIBLIOTECA DE TODOS.
Navarrete habló de sus experiencias de lectura bajo la censura
castrista en Cuba y dijo que este proyecto le agrada ''porque un libro nunca puede ser un espía”.
Luego señaló al grupo de personalidades del mundo de la cultura,
que ya han aceptado ser tutores de bibliotecas en Cuba, bajo la coordinación de su grupo de apoyo en París. Entre dichas personalidades
se encuentra Gina Pellón, Eduardo Manet, Miguel Sales y Zoé Valdés.
En España se han sumado a la iniciativa tutorial Manuel Díaz
Martínez, Fabio Murrieta y el conocido poeta Felipe Lázaro.
También en México se suma Ernesto Lozano; en California se
suman Aurelio de la Vega y Néstor Díaz de Villegas; en Nueva York Vicente Echerri y el cineasta Orlando Jiménez Leal; en Miami
hay que añadir en la larga lista de tutores, a Arcadio Cancio, Conchita Betancourt, Humberto Calzada, Luis de la Paz, José
Abreu Felippe, Matías Montes Huidobro, Yara González, Lesbia Orta Varona, Esperanza de Varona, entre otros nombres reconocidos.
Humberto Colás explicó en Books & Books que, en cada
una de las bibliotecas independientes cubanas, se ha abierto una rendija de libertad en la espesa red represiva cubana para
que el pueblo tenga la oportunidad de leer, de discutir, de participar en concursos literarios y recibir cursillos de literatura
y arte a través del proyecto.
El proyecto tiene como directora en Cuba a Gisela Delgado
Sablón, y como consejero cultural al poeta Raúl Rivero.
Colás trazó la historia de la censura oficial en Cuba que
culminó con la llamada ''Primavera de Cuba” en el año 2003, cuando 75 oposicionistas pacíficos, entre los que se encontraban
algunos bibliotecarios independientes, fueron encarceladas sin justicia y sin misericordia por el régimen castrista.
También en otro acto paralelo, organizado por la Asociación
Nacional de Educadores Cubanoamericanos y por la revista Herencia Cultural Cubana se homenajeó en la Casa Bacardí de la Universidad
de Miami a Roberto Miranda, director de la Biblioteca Independiente “ Félix Varela” y presidente del Colegio de
Pedagogos Independiente de Cuba, recientemente excarcelado de las cárceles cubanas.
En este acto hicieron uso de la palabra, los educadores y
activistas comunitarios Eduardo Zayas Bazán, Maritza Beato, Janisset Rivero, Laida Carro, José Miguel González Llorente y
el poeta Angel Cuadra.
El objetivo de ambas reuniones fue concientizar sobre el
trabajo heroico de las Bibliotecas Independientes cubanas y defender la ''lectura sin censura'' en Cuba.
También entre los acuerdos alcanzados en los dos cónclaves,
se busca que surjan tutores o padrinos, que establezcan contactos telefónicos con los bibliotecarios independientes dentro
de Cuba, para de esa forma divulgar las actividades culturales que constantemente ellos realizan dentro del ambiente represivo
que impera en la isla.
Otra meta cultural es que se envíen obra de distintos autores
a las bibliotecas asignadas para aumentar el caudal de libertad de los libros que circulen en la isla.
Hago un llamado al amigo lector para que se sume con entusisamo
a estos proyectos de apoyo a las Bibliotecas Independientes, donando libros y sumando esfuerzos al proyecto.
Para ellos pueden contactar a Berta Mexidor en berta@-bibliocuba.org,
a la Asociación por la Tercera República cubana <TREC> en www.cubasicastrono.com, y a Con Cuba en la Distancia
en asocia-ción@promacc.com
Y recordemos que un libro donado a Cuba puede ser una diferencia
individual entre la opresión y la libertad.
albmul@bellsouth.net